jueves, 25 de abril de 2013

Capitulo 13: La mayor sorpresa de todas

Las clases terminaron al fin y yo salí en busca de Marcos. Salí del edificio y él estaba ya estaba fuera con una venda azul es sus manos. Me acerqué y nos besamos. Hacia una semana que salía del instituto sin probar sus labios y eso me recordó que hoy cumplía 18 años. En verdad, dicen que cuando cumples 18 nada ocurre, todo sigue igual pero yo sabía que algo cambiaria hoy.
Me vendó los ojos con esa venda azul y mi mundo oscureció. Sentí como me cogía por la cintura y me hacía entrar en un coche. De fondo escuchaba a las chicas reír y la música de la radio.
El coche de paró de un momento a otro y Marcos salió de él. Rodeo el coche y abrió mi puerta. Cogió mi mano y la estrechó, invitándome a salir del automóvil. Seguía escuchando ruidos que provenían de todas partes, más lejos o más cerca, pero los escuchaba. Entramos en una casa, que supuse que sería la mía. Al entrar, mis ojos volvieron a la luz y vi a todos mis conocidos, amigos y familiares delante de mí. Todos cantaron cumpleaños feliz, Miriam, lo que provoco que mis lágrimas salieran de mí sin avisar. Empezaron las felicitaciones personales, tanto mis familiares como mis amigas. Mi casa parecía otra completamente. Llena de globos, serpentinas de colores, etc. y al final de todo, había una gran pancarta con mi nombre y +18.
Mi cumpleaños fue el mejor de todos y todo se lo debo a Marcos. Sin él, nunca habría probado la verdura, ni el pescado, ni el deporte. Sin él, ahora mismo no estaría disfrutando de mi fiesta por mi 18 aniversario.
Han pasado dos días desde esa fiesta y aún me dura el dolor de cabeza. Marcos y yo hemos dado un paso más en nuestra relación y cuando terminemos el instituto, nos iremos los dos a vivir juntos e iremos a la universidad juntos, como pareja. ¡Qué bien suena! Me pregunto si alguna vez me voy a cansar de verlo durante todo el día, pero eso solo el tiempo lo dirá.

FIN

miércoles, 24 de abril de 2013

Capitulo 12: ¡Feliz cumpleaños Miriam!


Me desperté porque mi hermano me movía de un lado de la cama a otro. Abrí mis ojos para verlo sonriente delante de mí y con una sonrisa y un beso de buenos días me dijo: ¡Felicidades pequeñaja! ¡Felices 18! Sergio, de improvisto, me dio una cajita con un colgante dorado en forma de estrella, y en él estaba esculpido el número 18. Las lágrimas cayeron de mis ojos y me abrecé a él. Nunca nos abrazábamos, pero nos queríamos. Mis padres aparecieron detrás de mi hermano y también me felicitaron y me dieron dinero para gastarme en mis cosas y dos bolsas con ropa y zapatos. En verdad, tenía una familia que no me merecía. Comí unas tostadas con jamón, dos magdalenas y me bebí un vaso con leche. Sara vino a buscarme, juntamente con Ingrid, Cris y Ana, y todas juntas me cantaron cumpleaños feliz dentro del coche.
En el instituto, Marcos seguía esperándome junto a la taquilla con la última carta y con ella, la última tarea. Me acerqué poco a poco y vi como la lujuria crecía en sus ojos. Cuando estuve a dos centímetros de él, me cogió de la cintura y unió nuestros labios. Al terminar me felicitó y de nuevo volvió a besarme. Me entregó la carta y en mi odio derecho me recordó: Te veo al finalizar las clases. Y sin decir nada más desapareció de mi vista.
Abrí la carta: Buenos días mi pequeña. Hoy, viernes, por fin es tu cumpleaños. Muchas felicidades mi amor, te amo mucho no lo olvides. Como que hoy es tu cumpleaños no voy a darte ninguna tarea, para que veas que me preocupo por tu salud. Nos vemos al salir de clase. Disfruta de tu día especial, mi amor. Hasta dentro de unas horas, cariño. Te quiero, M.
Menos mal que las tareas habían terminado por fin, los cuatro peores días de mi vida, sin duda alguna. Hoy iba a disfrutar de mi día. 

martes, 23 de abril de 2013

Capitulo 11: Las tareas interminables

Estaba harta de las tareas que me hacia hacer Marcos, pero por suerte solo quedaban dos días más y todo esto terminaría. Hoy, decidí ir un poco más temprano y a las siete y media estaba delante del instituto. Vi llegar a los más madrugadores y a los empollones, hasta que a lo lejos divisé a Marcos con las chicas. Al verme se separaron de forma muy drástica y Marcos vino hacía a mí con una enorme sonrisa. Me besó como si hubieran pasado meses sin vernos y eso me encantó. Me dijo, cuando me daba la carta, que mañana sería el mejor de todos. Pero antes de que se fuese, lo cogí de la camisa y rocé mis labios con los suyos de nuevo, dejándole con las ansias de besarme. E aquí su merecido.
Me fui hasta la próxima clase y, como que era historia, abrí la carta que decía: Buenos días mi cielo azul. Hoy, jueves, te voy a poner a prueba. Quiero que hagas una lista con todos los compañeros y amigos, que te gustaría que asistiesen a tu fiesta. ¡Claro que hay fiesta! Eso no lo olvides y menos con tus amigas y yo al mando. Una vez tengas la lista tienes que dársela a Cris. Sobretodo pone gente sin pensarlo dos veces. Hasta tu cumpleaños, cariño. Te quiero, M.
Gracias a Dios que ha pensado con la cabeza ese chico. De momento esta es la tarea que más me ha gustado y con diferencia. Empecé la lista con las chicas, después Marcos, mi hermano, Aaron, Jenny, Bethany, Danielle, Eleanor y todos mis compañeros de clase, además de alguno que no estaba en el instituto. Eran las diez de la mañana y la tarea estaba hecha. Cuando tocó el timbre, se la di a Cris y la mañana transcurrió tranquilamente. 

domingo, 21 de abril de 2013

Capitulo 10: Seguimos con las tareas

Estábamos a mitad de semana, y yo empezaba a perder los nervios. Llegue, lo besé, me dio la carta y se fue. Abrí, como de costumbre la carta: Buenos días mi vida. Hoy, miércoles, te toca continuar con probar cosas nuevas. Ayer probaste las verduras y el pescado, hoy te toca probar un deporte. Te recomiendo el voleibol, aparte de que hay un equipo femenino, estarás guapísima con el uniforme. No te enfades. Nos vemos mañana, cariño. Te quiero, M.
Ahora sí que mañana le voy a pegar. No tenía suficiente con la comida, ¿que ahora quiere que haga deporte? En fin, como me digo, a la hora del recreo me acerqué al gimnasio y el equipo femenino estaba entrenando, pero Sara y Ana estaban ahí. Pensé que sería para decirles a las jugadoras que yo tendrían a una principiante, que no fueran duras. Llegué allí, y María, la capitana del equipo, me presentó. Me explicó los cuatro pasos y varias reglas simples. Después de cinco minutos, me cambié y Marcos tenía razón, el uniforme me quedaba realmente bien. Empezamos a jugar  y pensé que se me daría peor. Veía como Sara me hacía fotos y me guiñaba el ojo.
Terminamos de jugar y las chicas, tanto las que jugaban como ellas dos, me felicitaron. Sara y Ana me enseñaron las fotos, y como pensé se las habían enviado a Marcos. Una de sus respuestas fue: “Ya le dije que el uniforme le quedaría genial”.
Las clases terminaron, y divisé a Marcos saliendo a toda prisa de su clase. Lo llamé dos veces y no me escuchó. Lo llamé una tercera vez, se giró, pero solo me sonrió a lo lejos, en la puerta de salida. Mañana le iba a dar su merecido. 

Capitulo 9: Segundo día, segunda tarea

Llegué al instituto veinte minutos antes, como habíamos quedado con Marcos. Él me esperaba en mi taquilla, con una sonrisa y la segunda carta. Cuando llegué a su lado, me abrace a su cuello y nos besamos intensamente. Eso de besarlo una vez por día, quieras o no me puede. Después de ese beso, me entregó la carta y desapareció de mi vista. Nerviosa, abrí la carta y empecé a leer: Buenos días mi amor. Hoy, martes, te toca probar algo nuevo. Una comida, un deporte lo que tú quieras, pero ten presenté que lo sabré si no lo haces. Como habrás notado, tus amigas te han estado vigilando, pero es culpa mía. Solo mía. Nos vemos mañana, cariño. Te quiero, M.
Si, Marcos he visto que mis amigas van espiándome por el instituto. Resumiendo, hoy toca ponerme en ridículo. Creo que optaré por la comida. El deporte y yo no somos muy amigos. Pasé toda la mañana pensando en comidas que me gustaban y comidas que no. Al final llegó la hora de comer y me dirigí a la cocina para buscar el menú. De primero había verduras salteadas con salsa de setas o sopa de verduras con trocitos de pan tostado. De segundo había carne roja con patatas fritas o pescado azul al ajillo. Como dijo Marcos en la carta, tenía que probar cosas nuevas. Así que me decanté por las verduras salteadas con salsa de setas y el pescado azul al ajillo.
Me senté con las chicas en una mesa. Ingrid y Cris reían mientras yo me comía mi nuevo menú. Las verduras salteadas no estaban malas del todo pero la salsa ni la probé. Por suerte, las chicas me entendieron, ya que una vez tuve un problema con una. En cambio, el segundo plato me encantó. Creo que a partir de ahora comeré más pescado.
Con la segunda tarea echa, terminé las clases y me dirigí a casa corriendo, para contarle a mi madre mi nueva experiencia con las verduras y el pescado. 

sábado, 20 de abril de 2013

Capitulo 8: Conociendo a mis nuevas compañeras

Primero fui a buscar a las de biología, que las encontré en el laboratorio. Cuando me vieron entrar me saludaron lo más simple posible, pero yo intente sacarles algún tema para poder conocerlas. Jenny y Ashley eran esa clase de chicas inteligentes pero a la vez con una gran vida social. Empezamos hablar del trabajo sobre la reproducción de los mamíferos y anfibios y terminamos hablando de ropa, chicos y fiestas. Cuando me di cuenta de la hora, pasaban de las doce de la mañana y mire por la pequeña ventana de la puerta y me pareció ver a Ana. Debería ser otra compañera. Pensé. Me despedí de ellas y nos pasamos los números. Puede ser que no sea tan mala idea después de todo.
Con Jenny y Ashley eran dos, y me dirigí a la clase de dibujo. Al entrar Danielle estaba pintando un hermoso bodegón en un pequeño lienzo. Me presenté, ya que no nos conocíamos de nada, aunque nos habíamos visto algún día en clase. Danielle era una chica tímida pero abierta cuando la conoces. Me senté a su lado y le pregunté por su dibujo. Ella muy alegre, me explico el porqué de su dibujo y descubrir que Danielle estaba enamorada del Sr. Mountbatten, el profesor de arte y diseño, y no la culpaba, estaba muy bueno.
Enseguida nos caímos bien, y ella me paso su número. De di cuenta de que alguien me observaba, y al final de la clase divisé a Sara y a Cris. Esto empezaba a ponerme nerviosa. Con tres conocidas más, iba a por la dos últimas, Bethany y Eleanor. Las dos tenían una gran voz, suave y dulce, que en escucharlas te trasladaban al cielo. A ellas dos ya las conocía de alguna fiesta y del instituto. Así, que fueron las más fáciles de conocer. Bethany era muy abierta y sociable, pero Eleanor no lo era tanto, pero se soltó con nosotras. Miré hacia fuera, mientras las chicas me apuntaban sus números y vi, claramente, a Ingrid. ¿Me estaban espiando mis propias amigas?
Con las cinco nuevas amigas echas, me dirigí a mi taquilla y mis cuatro margaritas azules estaban riendo enfrente de mi taquilla. Salimos del instituto y cada una tomo su dirección. 

viernes, 12 de abril de 2013

Capitulo 7: Llega mi cumpleaños y con él, las sorpresas:

A partir de ese día, supe que Marcos y yo estaríamos juntos para siempre. Él me quería y yo le quería a él. Éramos la pareja perfecta. Entrábamos en el mí mes favorito del año, el febrero. Tanto mis padres como mis amigos saben que no me gusta celebrar mi cumpleaños a lo grande, con una simple y pequeña fiesta me conformo. Era la semana de mi cumpleaños, pero hasta el viernes quedaban cinco días, que podían ser eternos. El lunes llegué al instituto muy temprano, pero Marcos estaba allí, junto a mi taquilla y con una carta en la mano. Me dio los buenos días y su beso matinal, me dejó la carta y desapareció entre los primeros estudiantes de la mañana.
Abrí la carta y ponía: Buenos días mi princesa. Como ya sabes dentro de cinco días cumples 18 añitos y quiero esperarlos día a día. A partir de hoy llegaré veinte minutos antes de que el timbre suene, te esperaré, te besaré y te entregaré la carta. No volverás a verme hasta al día siguiente. No me envíes mensajes porque por mucho que me cuesta evitarte, no te contestaré. Cada día tendrás una trabajito que hacer. Hoy, lunes, te toca conocer a cinco chicas que no pertenezcan a tu círculo habitual, (PD: No acudas ni a Sara, ni a Cris, ni a Ana, ni a Ingrid, ellas están completamente de mi lado). Así hasta el viernes. Después de salir del instituto vendré a por ti. Hasta entonces cariño. Te quiero, M.
Definitivamente este hombre me iba a matar de un ataque al corazón. ¿Qué clase de novio pretende que pase de él durante cinco días enteros? Por suerte, ha decidido que me verá por la mañana y me besará. Esperaré con ansías el beso de mañana. Como dijo mi querido chico, tenía que conocer a cinco chicas que no pertenecieran a mi círculo. Pensé en dos chicas de mi clase de biología, una que está en arte y diseño y otras dos que están en el coro musical. Ya tenía a mis nuevas compañeras.