La hora llego y yo ya
estaba preparada para irme. Una maleta con ropa y mi pijama, también con
maquillaje y la cámara de fotos. Al llegar a su casa, Cris, Ana e Ingrid me
esperaban sonriendo en la puerta. Me cogieron por los brazos y todas juntas nos
dirigimos a la habitación de Cris. Me sentaron en la cama y me empezaron a
preguntar como reporteras que buscan la exclusiva. Les explique cómo le conocí,
como le besé por primera vez, como quedábamos…y poco a poco iba viendo como las
cara de las chicas se volvían tiernas y llenas de alegría. Cada vez estaban más
cerca de mí, y más, y más. Hasta que saltaron encima de mí. Cris me cogió de
las manos, Ingrid de las piernas y Ana me cogió el móvil. Al ver que Ana tenía
el móvil en la mano empecé a moverme pero Ingrid y Cristina se encargaron de
que no lo hiciera. Ana marcó el número de Marcos y sonaron los dos primeros
pitidos y al tercero él contestó:
- Cariño, ¿Qué pasa?
- Lo siento pero tu Cariño
no está disponible, está atada a la cama. ¿Quieres dejarle un recado? –
Contestó Ana como si fuera una maquina.
- Me parece que eres alguna
de la amigas de Miriam, ¿Ana puede ser?
- ¡Qué listo! Miriam, tu
novio es muy listo. – Me chilló desde la silla al lado del escritorio.
- Muchas gracias Ana. Miriam
está bien ¿no?
- Si, está en buenas manos,
tu tranquilo. Te manda recuerdos y un beso. Chao.
Pero no pude escuchar la
respuesta de Marcos, Ana colgó. Estaba a punto de chillarles a todas pero me
controlé. Pasamos la noche contando secretos, comiendo golosinas y haciendo
fotos.
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