jueves, 25 de abril de 2013

Capitulo 13: La mayor sorpresa de todas

Las clases terminaron al fin y yo salí en busca de Marcos. Salí del edificio y él estaba ya estaba fuera con una venda azul es sus manos. Me acerqué y nos besamos. Hacia una semana que salía del instituto sin probar sus labios y eso me recordó que hoy cumplía 18 años. En verdad, dicen que cuando cumples 18 nada ocurre, todo sigue igual pero yo sabía que algo cambiaria hoy.
Me vendó los ojos con esa venda azul y mi mundo oscureció. Sentí como me cogía por la cintura y me hacía entrar en un coche. De fondo escuchaba a las chicas reír y la música de la radio.
El coche de paró de un momento a otro y Marcos salió de él. Rodeo el coche y abrió mi puerta. Cogió mi mano y la estrechó, invitándome a salir del automóvil. Seguía escuchando ruidos que provenían de todas partes, más lejos o más cerca, pero los escuchaba. Entramos en una casa, que supuse que sería la mía. Al entrar, mis ojos volvieron a la luz y vi a todos mis conocidos, amigos y familiares delante de mí. Todos cantaron cumpleaños feliz, Miriam, lo que provoco que mis lágrimas salieran de mí sin avisar. Empezaron las felicitaciones personales, tanto mis familiares como mis amigas. Mi casa parecía otra completamente. Llena de globos, serpentinas de colores, etc. y al final de todo, había una gran pancarta con mi nombre y +18.
Mi cumpleaños fue el mejor de todos y todo se lo debo a Marcos. Sin él, nunca habría probado la verdura, ni el pescado, ni el deporte. Sin él, ahora mismo no estaría disfrutando de mi fiesta por mi 18 aniversario.
Han pasado dos días desde esa fiesta y aún me dura el dolor de cabeza. Marcos y yo hemos dado un paso más en nuestra relación y cuando terminemos el instituto, nos iremos los dos a vivir juntos e iremos a la universidad juntos, como pareja. ¡Qué bien suena! Me pregunto si alguna vez me voy a cansar de verlo durante todo el día, pero eso solo el tiempo lo dirá.

FIN

miércoles, 24 de abril de 2013

Capitulo 12: ¡Feliz cumpleaños Miriam!


Me desperté porque mi hermano me movía de un lado de la cama a otro. Abrí mis ojos para verlo sonriente delante de mí y con una sonrisa y un beso de buenos días me dijo: ¡Felicidades pequeñaja! ¡Felices 18! Sergio, de improvisto, me dio una cajita con un colgante dorado en forma de estrella, y en él estaba esculpido el número 18. Las lágrimas cayeron de mis ojos y me abrecé a él. Nunca nos abrazábamos, pero nos queríamos. Mis padres aparecieron detrás de mi hermano y también me felicitaron y me dieron dinero para gastarme en mis cosas y dos bolsas con ropa y zapatos. En verdad, tenía una familia que no me merecía. Comí unas tostadas con jamón, dos magdalenas y me bebí un vaso con leche. Sara vino a buscarme, juntamente con Ingrid, Cris y Ana, y todas juntas me cantaron cumpleaños feliz dentro del coche.
En el instituto, Marcos seguía esperándome junto a la taquilla con la última carta y con ella, la última tarea. Me acerqué poco a poco y vi como la lujuria crecía en sus ojos. Cuando estuve a dos centímetros de él, me cogió de la cintura y unió nuestros labios. Al terminar me felicitó y de nuevo volvió a besarme. Me entregó la carta y en mi odio derecho me recordó: Te veo al finalizar las clases. Y sin decir nada más desapareció de mi vista.
Abrí la carta: Buenos días mi pequeña. Hoy, viernes, por fin es tu cumpleaños. Muchas felicidades mi amor, te amo mucho no lo olvides. Como que hoy es tu cumpleaños no voy a darte ninguna tarea, para que veas que me preocupo por tu salud. Nos vemos al salir de clase. Disfruta de tu día especial, mi amor. Hasta dentro de unas horas, cariño. Te quiero, M.
Menos mal que las tareas habían terminado por fin, los cuatro peores días de mi vida, sin duda alguna. Hoy iba a disfrutar de mi día. 

martes, 23 de abril de 2013

Capitulo 11: Las tareas interminables

Estaba harta de las tareas que me hacia hacer Marcos, pero por suerte solo quedaban dos días más y todo esto terminaría. Hoy, decidí ir un poco más temprano y a las siete y media estaba delante del instituto. Vi llegar a los más madrugadores y a los empollones, hasta que a lo lejos divisé a Marcos con las chicas. Al verme se separaron de forma muy drástica y Marcos vino hacía a mí con una enorme sonrisa. Me besó como si hubieran pasado meses sin vernos y eso me encantó. Me dijo, cuando me daba la carta, que mañana sería el mejor de todos. Pero antes de que se fuese, lo cogí de la camisa y rocé mis labios con los suyos de nuevo, dejándole con las ansias de besarme. E aquí su merecido.
Me fui hasta la próxima clase y, como que era historia, abrí la carta que decía: Buenos días mi cielo azul. Hoy, jueves, te voy a poner a prueba. Quiero que hagas una lista con todos los compañeros y amigos, que te gustaría que asistiesen a tu fiesta. ¡Claro que hay fiesta! Eso no lo olvides y menos con tus amigas y yo al mando. Una vez tengas la lista tienes que dársela a Cris. Sobretodo pone gente sin pensarlo dos veces. Hasta tu cumpleaños, cariño. Te quiero, M.
Gracias a Dios que ha pensado con la cabeza ese chico. De momento esta es la tarea que más me ha gustado y con diferencia. Empecé la lista con las chicas, después Marcos, mi hermano, Aaron, Jenny, Bethany, Danielle, Eleanor y todos mis compañeros de clase, además de alguno que no estaba en el instituto. Eran las diez de la mañana y la tarea estaba hecha. Cuando tocó el timbre, se la di a Cris y la mañana transcurrió tranquilamente. 

domingo, 21 de abril de 2013

Capitulo 10: Seguimos con las tareas

Estábamos a mitad de semana, y yo empezaba a perder los nervios. Llegue, lo besé, me dio la carta y se fue. Abrí, como de costumbre la carta: Buenos días mi vida. Hoy, miércoles, te toca continuar con probar cosas nuevas. Ayer probaste las verduras y el pescado, hoy te toca probar un deporte. Te recomiendo el voleibol, aparte de que hay un equipo femenino, estarás guapísima con el uniforme. No te enfades. Nos vemos mañana, cariño. Te quiero, M.
Ahora sí que mañana le voy a pegar. No tenía suficiente con la comida, ¿que ahora quiere que haga deporte? En fin, como me digo, a la hora del recreo me acerqué al gimnasio y el equipo femenino estaba entrenando, pero Sara y Ana estaban ahí. Pensé que sería para decirles a las jugadoras que yo tendrían a una principiante, que no fueran duras. Llegué allí, y María, la capitana del equipo, me presentó. Me explicó los cuatro pasos y varias reglas simples. Después de cinco minutos, me cambié y Marcos tenía razón, el uniforme me quedaba realmente bien. Empezamos a jugar  y pensé que se me daría peor. Veía como Sara me hacía fotos y me guiñaba el ojo.
Terminamos de jugar y las chicas, tanto las que jugaban como ellas dos, me felicitaron. Sara y Ana me enseñaron las fotos, y como pensé se las habían enviado a Marcos. Una de sus respuestas fue: “Ya le dije que el uniforme le quedaría genial”.
Las clases terminaron, y divisé a Marcos saliendo a toda prisa de su clase. Lo llamé dos veces y no me escuchó. Lo llamé una tercera vez, se giró, pero solo me sonrió a lo lejos, en la puerta de salida. Mañana le iba a dar su merecido. 

Capitulo 9: Segundo día, segunda tarea

Llegué al instituto veinte minutos antes, como habíamos quedado con Marcos. Él me esperaba en mi taquilla, con una sonrisa y la segunda carta. Cuando llegué a su lado, me abrace a su cuello y nos besamos intensamente. Eso de besarlo una vez por día, quieras o no me puede. Después de ese beso, me entregó la carta y desapareció de mi vista. Nerviosa, abrí la carta y empecé a leer: Buenos días mi amor. Hoy, martes, te toca probar algo nuevo. Una comida, un deporte lo que tú quieras, pero ten presenté que lo sabré si no lo haces. Como habrás notado, tus amigas te han estado vigilando, pero es culpa mía. Solo mía. Nos vemos mañana, cariño. Te quiero, M.
Si, Marcos he visto que mis amigas van espiándome por el instituto. Resumiendo, hoy toca ponerme en ridículo. Creo que optaré por la comida. El deporte y yo no somos muy amigos. Pasé toda la mañana pensando en comidas que me gustaban y comidas que no. Al final llegó la hora de comer y me dirigí a la cocina para buscar el menú. De primero había verduras salteadas con salsa de setas o sopa de verduras con trocitos de pan tostado. De segundo había carne roja con patatas fritas o pescado azul al ajillo. Como dijo Marcos en la carta, tenía que probar cosas nuevas. Así que me decanté por las verduras salteadas con salsa de setas y el pescado azul al ajillo.
Me senté con las chicas en una mesa. Ingrid y Cris reían mientras yo me comía mi nuevo menú. Las verduras salteadas no estaban malas del todo pero la salsa ni la probé. Por suerte, las chicas me entendieron, ya que una vez tuve un problema con una. En cambio, el segundo plato me encantó. Creo que a partir de ahora comeré más pescado.
Con la segunda tarea echa, terminé las clases y me dirigí a casa corriendo, para contarle a mi madre mi nueva experiencia con las verduras y el pescado. 

sábado, 20 de abril de 2013

Capitulo 8: Conociendo a mis nuevas compañeras

Primero fui a buscar a las de biología, que las encontré en el laboratorio. Cuando me vieron entrar me saludaron lo más simple posible, pero yo intente sacarles algún tema para poder conocerlas. Jenny y Ashley eran esa clase de chicas inteligentes pero a la vez con una gran vida social. Empezamos hablar del trabajo sobre la reproducción de los mamíferos y anfibios y terminamos hablando de ropa, chicos y fiestas. Cuando me di cuenta de la hora, pasaban de las doce de la mañana y mire por la pequeña ventana de la puerta y me pareció ver a Ana. Debería ser otra compañera. Pensé. Me despedí de ellas y nos pasamos los números. Puede ser que no sea tan mala idea después de todo.
Con Jenny y Ashley eran dos, y me dirigí a la clase de dibujo. Al entrar Danielle estaba pintando un hermoso bodegón en un pequeño lienzo. Me presenté, ya que no nos conocíamos de nada, aunque nos habíamos visto algún día en clase. Danielle era una chica tímida pero abierta cuando la conoces. Me senté a su lado y le pregunté por su dibujo. Ella muy alegre, me explico el porqué de su dibujo y descubrir que Danielle estaba enamorada del Sr. Mountbatten, el profesor de arte y diseño, y no la culpaba, estaba muy bueno.
Enseguida nos caímos bien, y ella me paso su número. De di cuenta de que alguien me observaba, y al final de la clase divisé a Sara y a Cris. Esto empezaba a ponerme nerviosa. Con tres conocidas más, iba a por la dos últimas, Bethany y Eleanor. Las dos tenían una gran voz, suave y dulce, que en escucharlas te trasladaban al cielo. A ellas dos ya las conocía de alguna fiesta y del instituto. Así, que fueron las más fáciles de conocer. Bethany era muy abierta y sociable, pero Eleanor no lo era tanto, pero se soltó con nosotras. Miré hacia fuera, mientras las chicas me apuntaban sus números y vi, claramente, a Ingrid. ¿Me estaban espiando mis propias amigas?
Con las cinco nuevas amigas echas, me dirigí a mi taquilla y mis cuatro margaritas azules estaban riendo enfrente de mi taquilla. Salimos del instituto y cada una tomo su dirección. 

viernes, 12 de abril de 2013

Capitulo 7: Llega mi cumpleaños y con él, las sorpresas:

A partir de ese día, supe que Marcos y yo estaríamos juntos para siempre. Él me quería y yo le quería a él. Éramos la pareja perfecta. Entrábamos en el mí mes favorito del año, el febrero. Tanto mis padres como mis amigos saben que no me gusta celebrar mi cumpleaños a lo grande, con una simple y pequeña fiesta me conformo. Era la semana de mi cumpleaños, pero hasta el viernes quedaban cinco días, que podían ser eternos. El lunes llegué al instituto muy temprano, pero Marcos estaba allí, junto a mi taquilla y con una carta en la mano. Me dio los buenos días y su beso matinal, me dejó la carta y desapareció entre los primeros estudiantes de la mañana.
Abrí la carta y ponía: Buenos días mi princesa. Como ya sabes dentro de cinco días cumples 18 añitos y quiero esperarlos día a día. A partir de hoy llegaré veinte minutos antes de que el timbre suene, te esperaré, te besaré y te entregaré la carta. No volverás a verme hasta al día siguiente. No me envíes mensajes porque por mucho que me cuesta evitarte, no te contestaré. Cada día tendrás una trabajito que hacer. Hoy, lunes, te toca conocer a cinco chicas que no pertenezcan a tu círculo habitual, (PD: No acudas ni a Sara, ni a Cris, ni a Ana, ni a Ingrid, ellas están completamente de mi lado). Así hasta el viernes. Después de salir del instituto vendré a por ti. Hasta entonces cariño. Te quiero, M.
Definitivamente este hombre me iba a matar de un ataque al corazón. ¿Qué clase de novio pretende que pase de él durante cinco días enteros? Por suerte, ha decidido que me verá por la mañana y me besará. Esperaré con ansías el beso de mañana. Como dijo mi querido chico, tenía que conocer a cinco chicas que no pertenecieran a mi círculo. Pensé en dos chicas de mi clase de biología, una que está en arte y diseño y otras dos que están en el coro musical. Ya tenía a mis nuevas compañeras. 

domingo, 7 de abril de 2013

Capitulo 6: En un día se descubre todo

Éramos fin de semana y sabía lo que significaba eso. Tendría que explicar todo lo que estuviera relacionado con Marcos. Me levanté a las diez de la mañana y le envié un mensaje a Marcos: Cariño, buenos días. Reza para mí. Al segundo recibí su respuesta: Buenos días, mi amor. ¿Rezar por ti? No sé por qué, pero me parece que tengo la culpa. Sabía perfectamente que la culpa era suya. Lo llamé y hablamos durante veinte minutos. Le expliqué que por culpa de su muestra de amor, tendría que pasarme horas hablando sobre mi vida. Él, haciéndose el inocente, me dijo que pasaría a buscarme para llevarme a casa de Cris, pero le dije que ya había tenido suficiente con el instituto.
La hora llego y yo ya estaba preparada para irme. Una maleta con ropa y mi pijama, también con maquillaje y la cámara de fotos. Al llegar a su casa, Cris, Ana e Ingrid me esperaban sonriendo en la puerta. Me cogieron por los brazos y todas juntas nos dirigimos a la habitación de Cris. Me sentaron en la cama y me empezaron a preguntar como reporteras que buscan la exclusiva. Les explique cómo le conocí, como le besé por primera vez, como quedábamos…y poco a poco iba viendo como las cara de las chicas se volvían tiernas y llenas de alegría. Cada vez estaban más cerca de mí, y más, y más. Hasta que saltaron encima de mí. Cris me cogió de las manos, Ingrid de las piernas y Ana me cogió el móvil. Al ver que Ana tenía el móvil en la mano empecé a moverme pero Ingrid y Cristina se encargaron de que no lo hiciera. Ana marcó el número de Marcos y sonaron los dos primeros pitidos y al tercero él contestó:
-       Cariño, ¿Qué pasa?
-       Lo siento pero tu Cariño no está disponible, está atada a la cama. ¿Quieres dejarle un recado? – Contestó Ana como si fuera una maquina.
-       Me parece que eres alguna de la amigas de Miriam, ¿Ana puede ser?
-       ¡Qué listo! Miriam, tu novio es muy listo. – Me chilló desde la silla al lado del escritorio.
-       Muchas gracias Ana. Miriam está bien ¿no?
-       Si, está en buenas manos, tu tranquilo. Te manda recuerdos y un beso. Chao.
Pero no pude escuchar la respuesta de Marcos, Ana colgó. Estaba a punto de chillarles a todas pero me controlé. Pasamos la noche contando secretos, comiendo golosinas y haciendo fotos. 

jueves, 4 de abril de 2013

Capitulo 5: La semana pasa como el aire

No me podía creer que viera a mi novio cada día de la semana en el instituto. Cada día me levantaba, buscaba una ropa adecuada para ponerme, desayunaba e iba al instituto feliz como una perdiz. Al llegar ahí, me encontraba con las chicas y cinco minutos después venía ese beso que hacía que la mañana pasara. Luego llegaba la tarde, aburrida y sin color, pero sobre las seis, Marcos o yo depende del día, recibía un mensaje romántico, que me daban más ganas de volver al instituto por la mañana.
La mejor semana de mi vida, sin duda. Después de días sin verlas, Ana e Ingrid llegaron de sus vacaciones. Las dos eran hermanas y sus padres millonarios. No era su amiga por su dinero, sino porque con ellas el tiempo vuela y la alegría nunca se va. Juntamente con Sara y Cris, éramos inseparables. La profesora de castellano nos había bautizado como Las cinco margaritas azules. Aún tengo que averiguar porque azules y no rosas o rojas.
Ana, la mayor de las dos, era de pelo moreno con ojos azules que impactaban al verlos. Era la más inteligente de todas y sus notas sobresalían de los limites. Ahora por ahora estaba soltera, pero yo para no desanimarla le llamaba la soltera de oro. En cambio, Ingrid era de pelo castaño claro con ojos verdes. Era de esas chicas que se toman la vida con tranquilidad, sin pausas pero sin prisas. Para decirlo de alguna forma, vivía su vida al momento. Al igual que su hermana, tampoco había un chico en su vida, aunque creo que algún le gusta.
Volviendo a mi vida escolar, Ana e Ingrid llegaron y con ellas se formaba el grupo. Como cada año quedaríamos el fin de semana después de vacaciones. Este año iríamos a casa de Cristina. Ana me miraba con sospechas, sabía que algo le estaba ocultando pero no tardaría en descubrirlo.
La campana nos aviso de que las clases habían terminado y para la sorpresa de las recién llegadas, Marcos vino a despedirse con un beso. Ingrid se llevo las manos a la boca y Anna no tenía palabras para decir nada. Les presenté a Marcos y las dos con una sonrisa tonta, le saludaron. Aaron llego justo a tiempo para llevarse a Marcos pero antes besó a Sara. Como siempre las preguntas llegaron y rece para que Sergio estuviera fuera esperándome. Y por suerte lo estaba, Cris salió corriendo a buscarlo y yo detrás. Pero sabía que el sábado no me libraría de las explicaciones. 

domingo, 31 de marzo de 2013

Capitulo 4: El instituto es diferente

Esos últimos cinco días habían sido los mejores de mi vida. Marcos era el chico perfecto. Amable, simpático, cariñoso, romántico. Mi despertador sonó, señalando que era las siete de la mañana y yo tenía que ir al instituto. Me levanté con los ánimos por los suelos, sin ganas de nada. Abrí mi armario y elegí mi ropa. Algo sencillo y cómodo. Después de vestirme, mi madre me llamó desde la cocina y mi hermano entró en mi cuarto gritando como un desesperado. Mi hermano no aprenderá nunca, antes de entrar hay que llamar a la puerta, pero ya estaba acostumbra y le pedí que se calmara. Me dijo que él me llevaría al instituto por precaución. Me pareció raro, ya que desde que se sacó el carnet, me lleva a todas partes, es una de las pocas cosas que me gustan de él. Bajé a desayunar y mientras mi madre me preparaba el bocadillo, mi hermano miraba la televisión con una tostada en la boca, dándome a entender que nunca cambiaría. Yo seguía viendo a ese niño enamorado de los teletubbies, que se levantaba antes que nadie para verlos.
Terminé de desayunar y salimos hacía el coche con mis dos maletas. Al entrar, mi móvil me aviso de que tenía un nuevo mensaje. Lo abrí y decía: Buenos días princesa, despierta ya anda, que te echo de menos. Sólo quiero que sepas que hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana. Ahora sal de tu cama a comerte el mundo con tu sonrisa que es preciosa, porque de comerte a ti me encargo yo. Te quiero, M. No podía ser más romántico. Suspiré al recordar que seguramente no lo vería durante toda la semana. Llegamos al instituto y Cristina salió disparada a los labios de Sergio. Me preguntó si el día que se cansen el uno del otro seguirán siendo amigos. Sara me abrazó con una sonrisa, más alegre de lo normal. Detrás de ella apareció un chico de ojos azules que me recodaban…Marcos. Era él. Me deshice de las dos maletas y me lancé a sus brazos. Me abrazó como quién abraza a un osito de peluche, con amor y delicadeza. Después del abrazo me besó tiernamente en los labios y me explicó que después de sus dos años en el instituto era la primera vez que me veía.
¿Marcos llevaba dos años en el instituto y yo no lo sabía? Definitivamente tengo que dejar de soñar despierta. Entramos en clase de lengua catalana y Marcos se sentó a mi lado. Pasamos la hora entera hablando de nosotros y al terminar la clase, él pidió permiso a la profesora para hablar. Se puso de pié y caminó junto a la mesa de está. Levantó la mirada y dijo: Miriam y yo somos novios y el anillo que lleva lo demuestra. Te quiero, princesa. Te juro que algún día lo mataré, a no ser que me maté antes él de vergüenza. Lo quiero tanto. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Capitulo 3: Los mejores cuatro días de mi vida

Durante los cuatro siguientes días, quedé con Marcos cada uno de ellos. Él me hacía sentir especial. El primer día después de ese hermoso beso, me levanté y vi un mensaje sin leer en la pequeña pantalla de mi móvil: Miriam, quiero verte y saborear tus labios de nuevo. PD: ¿Quieres ir a tomar algo? No podía resistirme a él y en cuestión de segundo le contesté. Al final, después de siete mensajes, quedamos en una cafetería muy cercana a mi casa. Me vestí con unos pantalones azul marino y una camisa de rayas blancas y azules, que hacían conjunto con las zapatillas. Como que el viento soplaba fuerte, me puse mi abrigo y una bufanda. Al salir de mi casa, topé con mi hermano que volvía a casa. ¿A las diez de la mañana? Estaba feliz y sonreía como un tonto. Pensé que Cristina y él hicieron de las suyas. Opté por prepararle un café y después salí en busca de mi Marcos.
A las diez y cinco, estaba enfrente de la cafetería y Marcos aún no había llegado. Me senté en una silla de espaldas a la calle. De pronto, noté unas manos en mis hombros que me masajeaban y al girarme, unos labios que me daban los buenos días de la mejor forma posible. Marcos había llegado y con él, un beso y unas flores rojas. Estuvimos hablando sobre la noche anterior y yo me disculpe por haberle dejado con las ganas de hacer algo más, pero enseguida él me cogió la mano y me dijo que no me disculpará que la culpa era suya. No pude resistirme a sus labios y le besé. El segundo día fui a su casa. Era enorme, por un momento pensé que sus padres eran multimillonarios pero no, su padre había heredado la casa de su abuelo. Pasamos el día entero jugando como niños, pero estábamos enamorados. Son esas pequeñas cosas las que hacen que me enamoré de él. El tercer día vino a mi casa y Sergio le preguntó de todo, desde su comida preferida hasta que intenciones tenia conmigo. Mi hermano tenía esa característica que, seguramente, tienen todos los hermanos mayores, pero ya sabía que lo hacía para protegerme de cualquier hombre.
El cuarto día quedamos en la cafetería. Comimos cogidos de la mano, pero al rato me soltó. Lo mire con cara extrañada pensando mil cosas negativas sobre mí y mi físico. Marcos sacó de su abrigo una cajita de tela roja y me la entregó con una sonrisa. Cuando la tenía entre las manos, Marcos dijo: Espero que lo nuestro dure para siempre. Abrí la pequeña caja y dentro de ella había un anillo de plata con una cosa inscrita: M&M. Después de dos segundos de haber visto ese anillo, me lance a sus brazos para besarle entero. 

sábado, 23 de marzo de 2013

Capitulo 2: Un simple mensaje

Estuvimos toda la tarde hablando. Estudios,  ex relaciones, futuro… Marcos parecía un ligón profesional, pero en realidad nunca había estado con una chica. Me pregunté por un momento si yo podía ser esa primera chica, el primer amor, el que no se olvida. Me pasó su número de teléfono y yo sonreí al tener la oportunidad en mis manos. Sabía que todas las relaciones empezaban con una conversación inocente, palabras cariñosas y algún que otro comentario fuera de lugar. Lo agregue sin problemas a mi móvil y le abrí conversación para que guardare mi teléfono. Cuando tubo guardado mi número y me cogió de la mano. Yo no sabía que pensar en ese momento, ¿me iba a besar? No creo, hacia solo horas que nos conocíamos.
Pero mis pensamientos se diluyeron al ver que empezaba a caminar hacia la pequeña tienda donde las personas pedían los patines. ¿Íbamos a patinar? ¿Delante de todo el mundo? De ninguna manera, aparte de que no sabía, no iba hacer el ridículo delante de él. Me pidió el número de mi calzado y yo, tímidamente, se lo dije, 37. Me miró y sonrió. Me pasó un par de patines y me hizo sentar en un banco de color azul. Me puse los patines pero mis piernas no respondían a mis órdenes. Marcos, que ya estaba dentro la pista, vino a buscarme. Que chico tan protector pensé. Me cogió de las dos manos y sin hacer fuerza me levantó del banco. Entramos a la pista y yo miraba al suelo, mientras Sergio se reía con Cristina. Los dos pasaron por mi lado y con una mirada Cris, me dijo que fuera a por él. No quería ser una chica lanzada pero era un ángel, lo quería para mí.
Iba deslizándome sobre el hielo, pero siempre cogía de su fuerte y protectora mano. Sara y Cristina, que ya estaban fuera de la pista me hicieron señales, diciéndome que se iban, yo asentí con la cabeza, pero al momento me di cuenta que no tenía nadie para que me llevara a casa. Mierda. Marcos me miró y mi pregunta fue contestada. Salimos de la pista y yo ya no podía con mi alma. Estaba agotada. Marcos con una sonrisa, me levantó en sus fuertes brazos y nos dirigimos al aparcamiento. Parecíamos una dulce pareja enamorada. Me llevó a mi casa, pero yo no quería que se fuese, quería probar esos labios. Miriam respira y relájate, me dijo mi subconsciente. Baje del coche, pero algo me lo impidió, era su mano. Me agarró el brazo y me hizo sentarme de nuevo. Sin que pudiera decir una palabra, mi pensamiento se cumplió. Me besó. Le cogí el pelo con las manos, jugando con él y Marcos me agarró de la cintura, y con un ligero movimiento me subió encima de sus piernas, pero me paré. Hacia horas que lo conocía, no podía llegar tan lejos en una sola noche.
Salí del coche y no mire hacia atrás, porque sabía que él era mi debilidad, mi dulce debilidad. Subí a mi cuarto y al llegar, mi móvil vibró. Un mensaje. Era de Marcos, decía: Miriam quiero ser el dueño de esos labios.
No podía dejar de leer ese mensaje. Ese simple mensaje hizo que me enamorara de él. 

martes, 19 de marzo de 2013

Capitulo 1: El encuentro


Estábamos en pleno enero y el frio hacía notar su presencia. Dentro de cinco días volvería al instituto, a la dura y aburrida rutina diaria. Hoy había quedado con mis amigas, Sara y Cristina, para ir al skáting de Barcelona.
Sara es una de mis mejores amigas. Es de estatura media y de pelo castaño con ojos color miel. Tiene una personalidad única; es muy divertida y juguetona para tener 18 años. Ahora está saliendo con Aaron, un chico mayor que ella. Cristina, en cambio, es alta y con una larga melena morena y rizada. Su actitud es bastante irregular; puede estar sonriendo y al momento, ponerse seria, pero la quiero. Ella está saliendo con un universitario y mi hermano mayor, Sergio.
Sara vino a buscarme en coche y Cristina espera sentada en el asiento trasero. Al subir al coche, me saludaron cariñosamente y se miraron entre sí. Las conozco desde hace más de cinco años y sé que traman algo, pero decidí olvidarlo. Al llegar a Barcelona, sonrieron entre ellas provocando que me ponga nerviosa. Entramos al skáting y Cristina gritó al ver a mi hermano sentado en el bar. Salió corriendo hacia él y a los dos segundos estaban besándose. Me encanta ver a mi mejor amiga y a mi hermano juntos. Sara y yo nos acercamos a la pareja. Sergio comentó que Aaron había ido a comprar bocadillos para comer y que Marcos estaba con él. ¿Marcos? ¿Quién es?
A los diez minutos, Aaron y Marcos llegaron. Son idénticos, parecen dos gotas de agua. Hacía mucho que no veía a Aaron, ha cambiado mucho, parece más mayor. El novio de Sara nos presentó a Marcos, su hermano menor. Ya decía yo que se parecían. En seguida Marcos y yo nos quedamos solos, porque las dos parejas han ido a patinar.
Marcos es un chico muy amable y simpático, por no negar que es muy guapo por sus ojos azules y su pelo negro como el carbón. Gracias a la fina camisa de lino que lleva, se le marcan los pectorales y con eso adivino que esta fuerte y le gusta el gimnasio.

Sinopsis

Mi nombre es Miriam. Soy una chica corriente de Barcelona. Alta y delgada con los ojos marrones y una larga cabellera rubia. Queda un mes para que cumpla 18 y nunca me he enamorado antes. Mis amigas, Sara y Cristina, me dicen que no me preocupe por esa tontería  pero claro, ellas ya tienen su vida perfecta con su novio perfecto. En fin, espero que pronto llegue mi príncipe azul.